Noticias

¿Los esfuerzos o tensiones débiles globales sincronizan los terremotos?

¿Los esfuerzos o tensiones débiles globales sincronizan los terremotos?

En la medida en que el deslizamiento en un terremoto se relaciona con la tensión acumulada cerca de una falla debido a la ocurrencia de un terremoto anterior y considerando que el proceso se puede repetir muchas veces, el ciclo sísmico se aproxima a un Oscilador Autónomo (OA). La asimétrica y lenta acumulación de tensión en el OA, junto con la liberación rápida de tensiones y energías es bastante diferente del movimiento armónico de un péndulo y no es predecible en el tiempo. Sin embargo la dinámica del OA se asemeja a una clase de sistemas repetitivos conocidos como osciladores de integración y gatillado cuyo comportamiento ha demostrado una notable habilidad para sincronizarse con la fuerza externa o de auto-organización. Dado un tiempo suficiente e incluso considerando un acoplamiento físico muy débil, las fases de un conjunto de tales osciladores (con un período similar aunque no necesariamente idéntico) terminan aproximándose entre sí. Los análisis topológicos y de series de tiempo presentados aquí demuestran que los terremotos en todo el mundo muestran evidencia de tal sincronización. Aunque numerosos estudios demuestran que la distribución temporal compuesta de los terremotos mayores en el registro instrumental es indistinguible del aleatorio, la consideración adicional del intervalo de renovación de eventos sirve para identificar agrupaciones de terremotos que sugieren una sincronización que está ausentes en los catálogos sintéticos. Consideramos que las fuerzas débiles responsables del agrupamiento provienen de la tensión litosférica inducida por la propia sismicidad, de las tensiones finitas sobre las distancias telesísmicas o de otras fuentes de carga litosférica (como la rotación variable de la Tierra). Se sabe, por ejemplo, que los máximos cuasi periódicos en la desaceleración rotacional van acompañados de un aumento de la sismicidad global en intervalos multidecádicos.

Fuente